OBJETIVO

Cartelería para la segunda edición del Vegan Fest 2015 con el objetivo de volver a cumplir las expectativas de asistencia al evento y revalidar la notoriedad del año anterior.

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CUALQUIER
USO ES UN
ABUSO

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Este año, tras haber captado el interés de mucha gente en la pasada edición, se nos propuso volver a dar el do de pecho con una nueva propuesta que, coincidiendo con el Día Mundial de los Animales (4 de octubre) como eje central del evento, fuese algo más agresiva e incisiva que el año anterior. Ahora que el festival ya era conocido, se debían tratar cosas mucho más serias como lo son el maltrato y la explotación animal descontrolada, el especismo o la caza indiscriminada.

Después de beber de fuentes como PETA o Greenpeace, salieron a la luz unas cifras escandalosas: En el mundo, morían cerca de 500.000 de animales al día solo por su piel. Solo en España, se abandonaban más de 350 perros y gatos al día. Datos como estos, entre muchos otros, demostraban que algo se nos estaba yendo de las manos. Fue entonces cuando decidimos romper con la inocencia verdulera del año anterior y lanzar unos mensajes contundentes que hiciesen reflexionar a la gente, que calasen y generasen un debate en torno a estas cifras y concienciasen sobre el tema que el Vegan Fest iba a inaugurar este año. Et voilà!

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Empezar a respetar aquello
que nos rodea comienza por
respetarnos a nosotros mismos.

Esto es algo sencillo de entender, pero muy complicado de poner en práctica. Es triste que a día de hoy se sigan leyendo y escuchando cosas que nos ofenden como personas, pero que damos por sentadas por el simple hecho de leerlas o escucharlas en determinadas situaciones, ¿no? Para quien no es catalán, el catalán es un ávaro. Para quien no es andaluz, el andaluz es un vago. Para quien no es mujer, la mujer es una guarra. Para quien no es un hombre, el hombre es un guarro. Esto sucede, y mientras siga sucediendo, es difícil respetar nada más.

Aprovechando esta analogía y jugando con los animales como sinónimos de la propia ofensa, quisimos aprovechar la dureza del lenguaje que nosotros mismos utilizamos para mostrar la dureza de esos datos que nosotros mismos provocamos, y así, generaríamos un debate en torno a las cifras:

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Esa era la intención, pero de repente, y sin esperarlo, el debate se generó en torno a la gráfica de la zorra. Tal fue el revuelo, que la cartelería del Vegan Fest fue tachada de sexista y tuvo que retirarse a la semana. 

RESULTADOS

Como tal, la campaña tuvo una repercusión muy pero que muy diversa.

Algunos medios solo publicaron un recorte de un cartel en el que solo se podía leer “Todas las tías son unas zorras”. Otros tantos se hicieron eco de todos los carteles y lanzaban una única pregunta: ¿Y tú qué opinas?”. Hubo catalanes que compartían el cartel que los aludía diciendo “Gran campanya d’un festival vegà”, junto a otros catalanes que lo compartían para decir “Açò es de molt mal gust, jo no soc una rata”. Vamos, de todo.

En definitiva, sensación agridulce con esta guinda como postre:

 

lectura recomendada

http://www.eldiario.es/caballodenietzsche/problema-zorra_6_436116398.html