¡Me importa, un rábano! — Vegan Fest Alicante

 

“Campaña de comunicación para el lanzamiento del primer festival vegano de la provincia.” Ese fue nuestro briefing. Vale, igual exageramos un poco. Lo cierto es que tuvimos una reunión con los organizadores del Vegan Fest Alicante y estuvimos bombardeándoles a preguntas. ¿Pero en serio nada de carne? ¿Ni un poquito? ¿Ni pollo, ni vaca, ni cerdo…? ¿Y una medusa? ¡Si la medusa es más agua que animal! ¿Tampoco? ¡Venga hombre! Después de muchas preguntas estúpidas —pero que hacen amena una reunión a las 7 de la tarde— y otras no tan tontas, lo dejaron todo en nuestro tejado.

 

Uno de los principales miedos que teníamos antes de ponernos manos a la obra era la percepción del veganismo en la sociedad en general. Es un tema de conversación difícil de llevar, y más cuando suele estar rodeado de argumentos, cuanto menos, agresivos. Hay quienes prefieren llamar asesino al que decide (o está acostumbrado) a comer carne, en vez de plantearle otra manera de ver las cosas. Tal vez la clave estaba en ofrecer una alternativa, no en querer imponerla.

 

Sabíamos que al evento iban a acudir muchos deportistas, activistas, nutricionistas y muchos otros especialistas acabados en –istas, ¿así que por qué no plantear un festival en el que cualquier persona —independientemente de su dieta— pudiese conocer el mundo vegano? Un evento en el que nadie se sintiese culpable por algo que probablemente ni se había parado a pensar. Al fin y al cabo de eso se trata, de concienciar a la gente sobre una causa noble. Y luego ya que cada uno saque sus propias conclusiones y decida si comer esto o lo otro. Y sí, bueno, después de darle muchas vueltas nació Ven a conocernos, que no te vamos a morder. ¡Ni siquiera si eres una medusa! ¡Qué tíos!

 

Ese concepto era un terreno cómodo sobre el que empezar a cultivar la comunicación, pues estaba bastante inexplorado y cumplía los requisitos estratégicos que nos habíamos marcado, así que decidimos plantar este brócoli y este rábano. Y entonces, la magia. Nos publicaron en decenas de blogs, tanto de alimentación como culturales. De publicidad, de moda, de tendencias… Nacionales e internacionales. ¡Hasta en China se hicieron eco! Y no es una frase hecha, no. De hecho fue tan buena la acogida, que decidimos darle una patita más a la comunicación con La canción del vegano.

 

La campaña acabó llegando a tantos sitios que… claro, se tradujo en visitantes que llegaron de muchos sitios. Muchísimos. De hecho los organizadores del Vegan Fest Alicante tuvieron que olvidarse de la sala que habían reservado —para unas 500 personas— y solicitar el resto del recinto para dar servicio a las más de 5000 personas que acudieron al evento. Un disparate, oiga.

 

Finalmente, conseguimos cumplir con creces las expectativas de asistencia gracias a una buena estrategia de comunicación. Eso sí, este año no acudió ninguna medusa. Es nuestra espinita. Lo sentimos. A ver si para la segunda edición…

0.Comments

    Leave a Comment